domingo, 15 de enero de 2012

Entrevista a José Luis Sanpedro

Rescato del mes pasado, una entrevista al sabio José Luis San Pedro, en El País,

"Somos naturaleza. Poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe"

Resumen problemáticas periodo de la Restauración

PROBLEMÁTICAS ESTRUCTURALES DE LA HISTORIA DE ESPAÑA EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA.   LA RESTAURACIÓN

Problema religioso
  Lento proceso de secularización, de abandono de la influencia social de la Iglesia a finales del siglo XIX. La Restauración mantiene toda una serie de privilegios a la Iglesia, las más importantes: la educación (a través de centros privados de su propiedad, importante en estudios primarios y  mayoritaria en secundaria) y de control de la moral pública (p. e. la Iglesia frena la creación de cementerios civiles o la inspección del estado en los centros educativos privados).
  Se realizan campañas de “recatolización” de España: peregrinación a lugares santos, jubileos, congresos y misiones populares, expansión de la prensa católica (la llamada “buena prensa”).
Amplio poder simbólico de la Iglesia en la España de la Restauración, patente en ceremonias políticas, su preeminencia protocolaria, también por medio del control de la prensa y de publicaciones.   
  El anticlericalismo o el laicismo (que defiende la necesidad de separa la Iglesia del Estado) se organiza de forma clandestina (con el apoyo de logias masónicas, de republicanos, anarquistas…) y posteriormente en sociedades librepensadoras, publicaciones, escuelas libres o racionalistas, ateneos populares, casinos republicanos… desde donde denunciaban a la Iglesia por su función de control social e ideológico de la población a favor de la Restauración y de un orden social injusto(la Iglesia como el opio el pueblo, en palabras de Karl Marx) Especialmente fue criticado su control de la educación o cuando la Iglesia condenaba por “errores modernos”el naturalismo, el racionalismo, el liberalismo, el socialismo o el mundo moderno.


Problema militar
  Durante la Restauración fracasan varios intentos de reforma  militar. Se pretendía  aproximar el modelo de ejército europeo al caso español. Se quería hacer el servicio militar obligatorio, convirtiendo a la institución en un factor de integración social y nacional (siguiendo el mito creado por la revolución francesa del  pueblo en armas). También se planteó regular la carrera profesional (para mejorar la preparación técnica) y orientar su estructura y funcionamiento hacia la defensa de un posible enemigo exterior.
  Estas reformas fracasan principalmente por el rechazo que generaban dentro del ejército.
   Características del Ejército durante la Restauración:
   - Clara discriminación social del servicio militar por motivos económicos (seria visto como la contribución de sangre de las clases populares).
    - Baja formación de la oficialidad, además de sobredimensionada (se hereda un exceso de oficiales tras las guerras carlistas que se mantiene).
    - Atribuciones en el orden público, defendiendo el orden social de supuestos enemigos internos (clases populares urbanas y rurales). Virtualmente el orden público se militariza.
  Así el Ejército se convirtió, mas en un instrumento de defensa de los privilegios sociales, que en un factor de integración de la sociedad española. Resuelve los miedos de los patronos y propietarios (ya sea el ejército o la Guardia Civil) mediante medidas represivas y violentas (en huelgas, insurrecciones, conflictos en torno a los bienes comunales…).Puntualmente miembros del Ejército asaltaban y destrozaban sedes de periódicos que consideraban  “anti-patrióticos”. A lo largo del periodo hay diversas muestras de la debilidad del poder político sobre el militar.
Problema regional
  La organización territorial del estado durante la Restauración era de raíz unitaria y centralizadora (aunque no de una manera homogénea: provincias vascongadas y Navarra).
  Crece progresivamente a lo largo del periodo las ideas regionalistas, vistas por muchos como la expresión de un peligro separatista de la unidad nacional española.
   En la década de 1880 existe un fuerte renacimiento cultural, literario de las lenguas no castellanas (catalán, vascuence y gallego), y progresivamente se ve en ellos, no una expresión más del genio nacional español (común hasta entonces), sino como separatismo político.
  La crisis del 98 tiene efectos de catarsis, la derrota colonial abre la puerta hacia una conversión de la tradición regionalista en un proyecto nacional alternativo, con sus organizaciones políticas y su " invención" de símbolos identitarios (himnos, banderas, lugares de memoria…).
  En Cataluña se estructura en torno a las Bases de Manresa,  que no predica la independencia, sino una autonomía real que permita desarrollar toda la capacidad cultural y política del Principado, dentro de una España plural.
  El nacionalismo vasco aparece tras las guerras carlistas, cuando algunos fueristas intransigentes se organizan en defensa del euskera o de Euskalherria, con objetivos culturales  y políticos (unión vasco-navarra). Dios y Ley Vieja era el lema de Sabino Arana, separándose tanto del fuerismo (al que acusaban de liberal  y españolista), como del carlismo, ya que lo prioritario era la independencia (primero de Vizcaya, luego de Euskadi). En 1895 se funda el Partido Nacionalista Vasco, impulsado por Sabino Arana, de una ideología racista (muy común en la formación de los nacionalismo del periodo) y profundamente católica, con una idealización del mundo rural perdido (con caseríos poblados por trabajadores y católicos euskaldunes en una especie de Arcadia rustico-bucólica) 

   En Galicia se parte de una tradición regionalista, en la que jugara un papel muy importante lo cultural y la creación de símbolos. La crisis del 98 acentúa, también en Galicia, el planteamiento de ser una nación con lengua, cultura... Destacar la influencia fundamental de la emigración americana (recursos económicos, audiencia…).

   En todos los casos se pueden hablar de características principales del nacionalismo:
       - Variedad ideológica, coincidiendo en la necesidad de reorganizar sobre nuevas bases (descentralización administrativa) la organización territorial de España. Coexisten nacionalismos de raíz conservadora-católica (Sabino Arana) y progresista o federal (Valenti Almirall).
        - Esfuerzo común de recuperación o "invención" de tradiciones culturales y símbolos identitarios, en un proceso casi paralelo al efectuado por el nacionalismo español.
A modo de ejemplo: en Cataluña la bandera (cuatribarrada), himno (Els Segadors), San Jordi y la Virgen de Montserrat, la Sardana (baile típico de L'Ampurda).

  Los símbolos patrióticos forjan  la cultura nacional a través de ateneos, centros de lectura o asociaciones excursionistas o literarias, periódicos (sobretodo en Cataluña)...
     No está claro si la nacionalización española del siglo XIX fue tan débil que se manifestó  incapaz de eliminar culturas y lenguas no castellanas (tesis inicial de Borja de Riquer), o si por el contrario, fue la fortaleza de esa nacionalización, expansiva en el seno de regiones con tradición  cultural, lingüística y literaria propia, la que despertó los regionalismos, que acabaron por confrontarse con el nacionalismo español de base castellana.


  

   Problema social (la llamada cuestión social y obrera)
   Amplia transformación del mundo del trabajo con la difusión de nuevos ritos simbólicos, nuevos lenguajes y formas de acción colectiva. La respuesta del estado será la creación de la llamada “Comisión de Reformas Sociales”, existe un cierto reformismo social, que pretende que el estado sea garante de intereses contrapuestos (empresarios-trabajadores) y que busque una solución armónica de los conflictos sociales. En realidad la acción del estado en materia social fue muy débil (confiaban más en la represión que en dar derechos de organización para el movimiento obrero), además los patronos apoyaban decididamente la política de mano dura. Varios son los cambios en el seno de la clase obrera:
   - Dotarse de medios organizativos propios y estables (tanto en su versión marxista como anarquista). Resaltar la enorme influencia del anarcosindicalismo (probablemente hunde sus raíces en el tradicional comunalismo campesino y en el federalismo urbano con su fe en  la razón y en el pacto de abajo a arriba)
   - Nuevas formas de acción colectiva: la huelga (frente a los tradicionales motines o atentados terroristas). La huelga general será el mito revolucionario por excelencia (ya sea para ampliar derechos políticos como para lograr la revolución social), en 1902 la primera.
   - Creación de bases culturales y simbólicas de conciencia de clase. Se difunden banderas, himnos y libros, se crean lugares físicos de encuentro (casas del pueblo de PSOE-UGT, ateneos obreros-populares de anarquistas), para a través de la lectura, educación, actividades culturales, fomentar una cultura obrera crítica. Se extiende la celebración del 1º de Mayo, pieza central del calendario de la clase obrera, en homenaje a los mártires de Chicago, reivindicando la jornada laboral de 8 horas (8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, 8 horas de ocio) frente a las más de 10 horas de trabajo habituales. Se integra a todos los trabajadores bajo una misma bandera y una historia común de sacrificio, articulando un movimiento sindical con objetivos claros, y que actúa como una marca o distinción simbólica frente a otras celebraciones religiosas o patrióticas.
   Mientras, cunde el pánico en la burguesía, que  vive estas manifestaciones de conciencia de clase como el preludio del apocalipsis.